14 feb. 2010

Las Tablas de Daimiel. Paradojas antinatura.

En el año 1985 se construye la presa  de Puente Navarro, junto al molino del mismo nombre, con el fin de contener el agua que entraba en el Parque, impidiendo así que siguiese el curso del río Guadiana y las tablas se secasen. Esta obra, previa al Plan de Regeneración Hídrica del PN. las Tablas de Daimiel, permitía que en la parte sudoeste se retuviese el agua que se perdía por los canales de drenaje y así se mantenía encharcada una mayor superficie de terreno.
La construcción de esta presa permite que el Parque se inunde en su totalidad, más de 1600 Has. Hoy el agua ya rebosa la compuerta de la presa y quiere seguir en dirección hacia su desembocadura.
Tal cantidad de agua embalsada permite el hecho extraordinario de que el río Guadiana corra en dirección contraria a su desembocadura. Esta anomalía es debida que el nivel de su curso es más bajo que la zona de las tablas, a causa de la compactación y hundimiento del terreno de su cauce.
En la imagen superior se muestra una parte del río Guadiana en la que el pasado mes de agosto se produjo un incendio que ocasionó que la turba entrase en combustión. La turba permanecía dando muestras de su actividad hasta hace dos semanas (fotografía inferior). 
Hoy el curioso caso del discurrir del río en sentido contrario a su nacimiento hace que el agua haya avanzado hasta el molino de Griñón, lo que ha permitido que el fuego subterráneo se extinga. 
A unos escasos 50 m. del molino de Griñon el agua  que el Azuer vierte en el cauce del Guadiana avanza. Si continúa la tónica y el Gigüela sigue aportando agua a Las Tablas y las lluvias perduran durante el invierno y la primavera se conseguirá que las aguas del río Guadiana se junten en esta zona, dándose el extraño fenómeno de que las aguas de un mismo río corran en direcciones opuestas. Desde el molino de la Máquina, en la desembocadura del Azuer, el Guadiana sigue su ruta natural hacia el suroeste; y desde el molino de Molemocho lo hace en dirección contraria hacia el noreste. 
Caso extraño el que ocurre con el mítico río, que ya no nace en Los Ojos y, además, desde La Máquina hasta su desembocadura lo hace con aguas prestadas.