1 feb. 2011

Río Azuer.

En pleno corazón del Campo de Montiel, si, por donde Cervantes hizo caminar al caballero y escudero más singulares de la literatura, nace un pequeño río. Desde su nacimiento, en las escorrentías de los montes  de Villahermosa (C. Real), hasta que se le une el río Cañamares apenas si deja una minúscula traza en el terreno. Se intuye su sinuoso recorrido  gracias a los álamos que adornan la inapreciable presencia de sus aguas empujadas desde las estribaciones de la Sierra de Alcaraz de SE a NO; en unas tierras que dejan ver su magnitud desde lo alto de algunos montes. Si no fuese por estos árboles de ribera que delatan la presencia de una corriente de agua, este río chico no sería mas que un rasguño en la piel de gallina que aquí muestra La Mancha.
Sorprende y desconcierta que el río Cañamares, un afluente del Azuer, pase por Carrizosa con un caudal y porte de auténtico río, cuando, pocos kilómetros más al sur, el Azuer apenas deja entrever sus escasez de agua entre la maleza que se desarrolla en sus orillas.
El embalse del  Puerto de Vallehermoso retiene el agua del Azuer y sus afluentes: el Cañamares y el Tortillo. El pasado invierno el agua que aportaron a la presa no pudo ser contenida por esta y saltando sus diques el agua se desparramó por el terreno llano que le espera hasta su desembocadura en el río Guadiana.
Salvo el accidente geográfico que supone la sierra de La Alambra que queda al este de su recorrido, el Azuer discurrirá hasta su destino final por los términos de La Solana, La Membrilla, Manzanares y Daimiel. Estas tierras con poco desnivel y sin apenas resaltos en el terreno hacen que el río se descargue inundando las zonas en las que su cauce no está definido.
Eso es lo que ocurrió el pasado invierno en lugares cercanos a las poblaciones antes mencionadas; o como recoge esta imagen, entre Manzanares y Daimiel en la zona denominada el Carrerón.
A pocos kilómetros de Daimiel las excavaciones realizadas en la vega  para la realización de las obras de la autovía cercana no se han vuelto ha rellenar y el agua desbordada del río ha creado unas espectaculares balsas que contienen varios Hm3 de agua. Al tener distintos niveles el agua salta de unas o otras y vuelve al cauce del río. Estas balsas contienen gran cantidad de carpas, pero sobre todo están infectadas de peces gato que son los que han invadido Las Tablas. Eso hace que según qué estación del año se puedan ver una gran cantidad de especies de aves: garzas reales, cormoranes, gaviotas sombrías y reidoras, ánades azulones, tarros blancos que consiguieron criar, zampullines, somormujos, avocetas, cigüeñuelas, cigüeñas... un espectáculo que estoy disfrutando cuanto puedo pues se desarrolla a escasos tres kms. de mi casa.
El Azuer desemboca en el Guadiana a la altura del molino de la Máquina, otra zona que quedaba inundada cuando los inviernos eran generosos en lluvias y que se aprovechó para recolectar arroz, una vez que fueron canalizados los ríos y destruidas la represas del molino .
Como el Guadiana dejó de correr en 1984 y su cauce permanece seco desde entonces el Azuer se adueña de su cauce.
Desde la Máquina el agua del Azuer sortea los complicados terrenos que le esperan hasta el molino de Griñón donde el nivel del terreno le retiene hasta que le llega el agua del Gigüela que, una vez que ha inundado Las Tablas por completo y debido a  retención que produce la presa de Puente Navarro se vuelve por el cauce del Guadiana hasta juntarse con el Azuer en Griñón.

El río Azuer, como todos los de esta zona son ríos estacionales, de tal manera que en verano muchos de estos ríos o riachuelos se secan o su nivel baja muchísimo (como muestra la imagen inferior del mes de agosto pasado, en la  zona del Carrerón que ha estado todo el invierno totalmente inundada)
De ahí la importancia vital de no gastar más agua de la que la lluvia nos ofrece cada año.