17 mar. 2012

Cormoranes.

Una de las aves más grandes que se pueden ver en el PN. Las Tablas de Daimiel es el cormorán.
Desde los miradores de la Laguna Permanente es fácil observar una pequeña colonia ocupando los árboles secos de la isla de las Garzas y sumergirse y volver a la superficie con algún pez de mediano o pequeño tamaño que engullen sin muchos reparos.
Este ave que pertenece a la familia de las Phalacrocoracidae y al orden de los Pelecaniformes es asiduo como invernante desde el año 1988 y se tiene constancia de que han criado en algunas zonas de la Mancha Húmeda.
Estos magníficos buceadores necesitan secar su plumaje antes de alzar el vuelo con garantía por lo que les gusta posarse con las alas extendidas en las ramas que emergen del agua.
Se cree que la subespecie que inverna en Las Tablas, Phalacrocorax carbo sinensis proviene de zonas lacustres holandesas.
Entre los meses de septiembre y mayo es cuando son asiduos del Parque Nacional.

13 mar. 2012

Este sol.

Me dejo caer por Las Tablas buscando algún motivo que difiera de la abominable actualidad política y me obligue a hablar sobre ellas.
El paseo calmo, de medidos y cortos pasos, como a cámara lenta para no espantar a nadie, no quiero perderme ni un detalle, entrecorto la respiración y siento que es la alegría quien me lleva.
Y sin embargo nada encuentro que me entretenga; ni en las solitarias pasarelas; ni en los miradores de la Laguna Permanente; ni en los contrarios de Prado Ancho me ha mostrado las aves sus encantos si no cito a la cerceta carretona que llevada por la urgencia del miedo a mi presencia se ha volado ante mis ojos más allá de donde yo quisiera. 
Apoyado en el  lado oeste de un nicho me he dejado mecer por el inconmensurable silencio que mecía la tarde parsimoniosa. He sentido el calor desconcertante en mi espalda como una llamarada y he clamado al dios Helios  respuestas a las preguntas que los reflejos bailarines dejaban en el agua.
_Soy eterno a vuestra memoria, acaso, a pesar de negarme como astro supremo, de nombrarme de mil modos, no actué siempre igual, con la misma fuerza.
Sin negarle la razón asentí sin dejar de mirar al horizonte marcado en los pliegues que sus rayos dibujaban en  la sierra.
Absorto sentí su tono de voz más áspero, como de queja.
_Sois por mi y  ya es hora de que echéis cuentas. Me habéis adorado, construido templos imposibles para recogerme y que mi  luz  os guiase cuando os cegasen las tinieblas, y temo que después de este tiempo suficiente no entendisteis aún como el ciclo de la vida se repite sin importar quienes habitan la tierra.Echad cuentas.   
Con esas últimas palabras cubriéndome la cabeza me volví a casa.
Pocas veces he caminado por Las Tablas con tanta paciencia, sin la necesidad de encontrar algo que llevarme a la cámara, como quien nada espera.
Los últimos rayos de sol se repartían debilitados entre las ramas sedientas de los árboles, miré al cielo vacío por encima de sus copas y  la ligera brisa que corría tarareaba una canción que decía: Echad cuentas.

12 mar. 2012

Correlimos tridáctilo

Ante la perplejidad que imponen los tiempos, por lo menos a mi así me sucede; ante la impotencia que me produce no saber porqué no puedo hacer comentarios en otros blogs, ni siquiera contestar los que recibo en el mio desde hace un par de semanas me libero contemplando especies que están de paso, que no es fácil verlas.
Estas aves que se entretienen unos días en sus periplos aprovechando el magnífico estado actual de nuestras lagunas, y no uso el adjetivo magnífico nada más que para subrayar la cantidad que no la calidad de sus aguas, serán, estos días venideros de primavera, una gozada para los amantes de la ornitología y también para quienes se identifican con la defensa de la naturaleza porque la entienden como el bien más supremo que se debe gestionar pensando más en el futuro que en el presente. Estas aves consideradas raras   en su constante ir y venir nos regalarán unos instantes en los que llegaremos a sentir la emoción que transmite la belleza de sus formas,  la delicadeza de sus plumajes, la dulce inocencia de algunas de ellas, como este precioso correlimos tridáctilo que fotografíe el pasado viernes que casi se deja acariciar.