28 jul. 2009

Extrañas sensaciones en la Laguna de Navaseca.


La laguna de Navaseca se formó por el desgaste y hundimiento de la tierra caliza sobre la que se sustenta. Cuando llovía con regularidad recogía las aguas de las lomas entre las que se encuentra enclavada y subía de nivel con las crecidas del Guadiana.
Situada a tres kilómetros de Daimiel a la que se accede por el camino vecinal que lleva al molino de el Nuevo.

La Estación Depuradora de Aguas Residuales, una vez tratadas, vierte sus aguas en ella. La laguna ofrece hoy un espectáculo paradójico: por un lado se observa una cantidad y diversidad de aves sorprendente; por otro desconcierta como tal cantidad de aves ha encontrado refugio y sustento en un medio tan insalubre.

La realidad es que todas las aves que un día no muy se lejano se podían ver en Las Tablas de Daimiel:  anátidas, zampullines, aguiluchos, garzas, gaviotas etc. hoy se  pueden contemplar en Navaseca. El motivo principal es que Las Tablas no ofrecen sustento  a la mayoría de aves acuáticas debido a la escasez de agua lo que impide el desarrollo de las principales fuentes de alimentación de las diferentes especies que la habitaban. Ante esta situación muchas de estas aves han encontrado en las aguas  que la depuradora vierte en Navaseca  altas concentraciones de microorganismos que les permiten desarrollarse con facilidad, aunque esto suponga, como ocurre cada verano, que puedan perecer por cientos por  un brote botulismo.

Hoy, cualquiera que se de un paseo por los itinerarios establecidos de Las Tablas no podrá ver más que unas parejas de azulones, cigüeñuelas, cercetas, alguna garcilla despistada, pollas de agua, algún calamón, ansares, pero en números muy reducidos. Si quiere ver variedad debe visitar el Centro de Observación y Aclimatación y verlos en cautividad.

La evidencia es que las aguas limpias que se extraen del subsuelo con las que se mantienen las pocas hectáreas encharcadas que hoy conforman Las Tablas sólo son capaces de mantener un tipo muy reducido de aves que se sustentan principalmente del consumo de ovas y algas. Por suerte quedan algunas pequeñas zonas tapizadas del fondo de las tablas que permiten al pato colorao, a las cercetas y a los azulones ser sus últimos moradores.

Paradojas de los tiempos que corren nos muestran cómo las aves acuáticas se van adaptando a las circunstancias. Se habla de que  si al final se aprueba el proyecto de derivar agua a Las Tablas desde las Plantas de Tratamiento de Aguas Residuales de las pueblos cercanos al Parque Nacional debería ser de una calidad suficiente como para permitir que se regenere la vegetación autóctona. Tarea muy experimental la entiendo, de la que se observarían resultados en años y que una vez realizado el experimento temo que sería irreversible la vuelta atrás.

Mientras esperamos resultados las aves sobreviven donde pueden. Desplazándose donde los humanos les vamos dejando sitio, haciendo válidas las teorías de Darwin.

A mi las visitas que realizo a la laguna de Navaseca y al PN. de Las Tablas de Daimiel me parecen una evidencia incontestable de que las cosas están cambiando.

Espero que este reportaje, que pueden contrastar con las imágenes de entradas anteriores sobre el PN. Las Tablas, disipe las dudas que se puedan tener al respecto de si se debe actuar ya en poner freno a los desaguisados que estamos creando o debemos esperar algún tiempo más.