10 abr. 2010

Las Tablas de Daimiel. Ahora.

El espectacular estado que presentan Las Tablas de Daimiel está haciendo que miles de turistas de cualquier punto de la geografía hispana e incluso de cualquier lugar del planeta aprovechen la ocasión y se presenten en el Parque Nacional hasta el punto de colapsar los accesos al mismo.
Las cifras que oficialmente se han ofrecido del número de visitantes han sido de 80.000 en los días de Semana Santa. El viernes día 2/4/2010 se contabilizaron 30.000 personas. Estas cifras son aproximadas ya que resulta imposible saber con exactitud cuantas personas viajan en los autobuses y ni cuantos son quienes aparcan  en los lugares no habilitados. Pero si dejamos un margen de 1000 personas arriba o abajo las cifras siguen siendo  barbaras.
Al margen de las personas que visitan Las Tablas la vida se empieza a desbordar en este espacio extraordinario. Desde el observatorio de la Laguna Permanente se puede apreciar como un importante grupo de patos colorados convive con cercetas, azulones, porrones... el espectáculo resulta fascinante.
En las inmediaciones  del molino de Molemocho el zampullín cuellinegro no  para de sumergirse y salir a flote. Su diminuto cuerpo algodonoso, sus dorados auriculares y sus ojos rojos similares a los led electrónicos me consiguen mantener mucho tiempo alelado sin perder ni un ápice sus movimientos.
Dos parejas de ansares comunes están sacando a sus crías adelante. Otro espectáculo que se puede apreciar a simple vista desde los accesos a Molemocho.
El somormujo lavanco también esta conquistando Las Tablas. En las inmediaciones del molino se aprecian varias parejas.
Con unos prismáticos desde ese punto de observación que es el molino de Molemocho se pueden ver la mayor variedad de aves que a día de hoy hay en el Parque Nacional  Las Tablas de Daimiel; entre estas está la malvasía cabeciblanca, aunque no se acerca demasiado y hay que contar con unos buenos prismáticos para apreciar sus detalles.