23 may. 2010

Punto de fuga.

En el año 1998 se publicó un estupendo libro sobre el Parque Nacional Las Tablas de Daimiel. Editorial Esfagnos. Esta estructurado en los siguientes apartados: Geología y Geomorfología del que se encarga  Salvador Sánchez Carrillo; Hidrología y Contaminación por Palmira Riolobos López y Miguel Álvarez Cobelas; los textos sobre el Clima los realizaron los antes citados S. Sánchez Carrillo y M. Álvarez Cobelas;
Flora y Vegetación fue un trabajo de Santos Cirujano; el trabajo sobre los Pequeños Seres Vivos de Agua se lo repartieron E. Ortega Mayagoitia y M. Álvarez Cobelas; Invertebrados Acuáticos y Peces lo hizo Benigno Elvira; Anfibios y Reptiles por José Manuel Hernandez García; la Avifauna Manuel Carrasco y Alejandro del Moral; M. Carrasco también realizó el apartado dedicado a los Mamíferos; de la Arqueología se encargó Alfonso Caballero; de la Historia Ángel Ramón del Valle y de la información sobre las Actividades Tradicionales se volvió a ocupar M. Álvarez Cobelas.
Leyendo el apartado o capítulo dedicado a Flora y Vegetación, Santos Cirujano  deja claro que debido a las acciones que ha sufrido el Parque Nacional (desecación, construcción de canales para encauzar el río,  relleno de los ojos, etc.)  muchas de las especies originarias han desaparecido para siempre. Pero además el hecho de que el Gaudiana, que era el aporte principal de Las Tablas, dejase de suministrar agua dulce y que el agua que desde entonces llega sea mediante trasvases a través del río Gigüela  que en su recorrido arrastra todos los sulfatos y salitres de la zona, más  la contaminación de las industrias que encuentra a supaso, ha originado  una invasión de especies que antes sólo eran marginales. 
En cuanto recabe la información necesaria trataré de realizar un reportaje sobre algunas plantas que han podido sobrevivir a las desafortunadas acciones de las personas y a las extremas condiciones climáticas que se dan en esta zona. Mientras la primavera desbordada  ha tapizado los campos aledaños a Las Tablas, pero me temo que falta mucha flora para que percivamos los colores originales.