26 ago. 2011

Cloacas. 1ª Parte.

La laguna de Navaseca, a escasos tres Km. de Daimiel ha servido y sirve de refugio, descanso en sus rutas migratorias y nidificación a una gran variedad de especies que han encontrado en ella el espacio que no encontraban en unas Tablas secas. Sus reducidas dimensiones permiten contemplar con comodidad su avifauna.
Esta laguna, según la época del año y el nivel de agua, ofrece momentos e imágenes de gran emoción pues se puede observar las aves con facilidad sin ningún tipo de artilugio óptico. También se puede constatar con facilidad  el grado de hipereutrofia de sus aguas.
La laguna del Camino de Villafranca comparte con la de Navaseca el penoso honor de ser otro de los principales focos de botulismo que acaban con multitud de aves cada verano.
La Veguilla pertenece al Complejo lagunar de Alcázar de S. Juan, de características diferentes a las otras dos que completan este humedal(C. de Villafranca y Las Yeguas) ha sido restaurada y ofrece una visión cercana a lo que un día pudo ser. Desde sus miradores se pueden observar a lo largo del año una variedad de aves impresionante.
La Laguna del Pueblo (Pedro Muñoz) también se mantiene en un nivel constante de inundación debido al agua de la EDAR de la localidad. Las consecuencias de las aguas de las depuradoras se aprecian en la invasión de las lentejas de agua que impiden la ya de por sí baja oxigenación de estas aguas que no pueden asimilar el exceso de nutrientes teniendo como consecuencia los malos olores emanados.
La Laguna del Retamar en Pedro Muñoz está separada del Complejo Lagunar local y es una laguna de tipo "tablas" se originada por los arroyos de la zona y por drenajes  de los acuíferos 19 y 23. Esta preciosa laguna que a día de hoy sólo se crea en años de mucha lluvia también se ve afectada por los productos químicos que le llegan de los fertilizantes de los cultivos agrícolas colindantes .

Situación: La Mancha Húmeda no existe.
Aquellos "paraísos" que se formaban por los humedales de la Mancha no existen. (Entrecomillo paraísos porque antes estas zonas eran consideradas inhospitas pues al ser zonas pantanosas la hembra del mosquito anófeles propagaba con su picadura el paludismo que podía llegar a ser mortal) 
Por tanto las lagunas de origen cárstico que se formaban por el efecto de la lluvia debido a la disolución y  hundimiento de los terrenos de yesos y caliza sobre los que se asentaban no existen; las lagunas que se formaban cuando las zonas más bajas del terreno  eran superadas por el nivel freático de los acuíferos de la zona no existen; ni existen los ríos, tampoco las zonas inundables que se formaban en sus cuencas y juntas debido al escaso desnivel  y al nulo encajonamiento que estos  tenían. Aquellas aguas puras y cristalinas que iban retrocediendo al compás de los rigores del estío hasta evaporarse por completo en la mayoría de los casos han desaparecido para siempre, y quienes hablan de su posible recuperación sólo cantan milongas.
Aquellos terrenos sobre los que el agua cada año nos daba una lección sobre el resurgir de la vida han sido roturados, parcelados y labrados hasta la extenuación  siendo imposible su recuperación.
Las lagunas que se formaban cuando las zonas bajas del terreno eran superadas en su nivel freático por las aguas del acuífero (que pretende recuperar el PEAG) solo aflorarán cuando éste se recupere; una quimera es pensar que con un déficit de más de 3000 Hm3 se podrá  volver a ver manar agua por los ojos en un par de años aunque estos sean tan extraordinarios en lluvias como los dos anteriores. Porque, aunque esto ocurriese y lloviese a mares es difícil creer en la recuperación definitiva de estos paraísos si se sigue practicando un tipo de agricultura que utiliza el 72 % del agua que consumimos, una agricultura tan absurda que malgasta miles y miles de litros de agua en productos excedentarios que muchas  veces hay que dejar de recolectar ya que un mercado  saturado hace caer los precios hasta resultar inviable la comercialización de esos sobrantes.
Recuerden que pasa año tras año con el mosto excedente de viñas regadas con el fin de recolectar más cantidad, caldos que no se sabe comercializar y que el estado se ve obligado a comprar por millones de Hl. (con el fin de vender a precios irrisorios a la industria química para producir alcoholes industriales) o destruir para que el agricultor pueda cubrir gastos.
¿Quién orienta a este colectivo que ha hipotecado nuestro futuro y están agostando la tierra con el agua de todos?
¿Quienes tendrán el coraje de hacerles entender que esta forma de agricultura es insostenible?
Las lluvias pasadas nos han permitido ver y recrearnos en las dimensiones y características de nuestros ríos y lagunas y deleitarnos en el grandioso espectáculo que ha supuesto verlos como una vez fueron ya que las aguas,  como era natural "buscaron sus escrituras"; charcas, lagunazos, tablas, arroyos y ríos ya olvidados, surtidores de vida, han vuelto a hacer vibrar la monótona, triste  y árida llanura. 

continuará