24 sept. 2011

OTOÑO

La cámara fotográfica es, si se pretende, una máquina subversiva; no se toma una imagen de manera inconsciente, sobre todo cuando se domina la técnica con la suficiente soltura como para captar aquello que se pretende mostrar con la intención de revelar un punto de vista personal sobre algo que  al llamar nuestra atención (creemos) también lo hará sobre quienes visualicen a posteriori nuestra instantánea. Por tanto la fotografía no es un simple acto de entretenimiento, a no ser que sea eso lo que se pretenda. Conforme se avanza en las técnicas que permiten su dominio se progresa en su potencial expresivo, entonces es cuando uno se plantea hasta dónde quiere llegar con esta maravillosa máquina; qué y cómo mostrarlo, y, comprobar el poder de una imagen.
La introducción de esta entrada viene a cuento porque la fotografía me permite captar imágenes que ofrecidas  tal cual, sin datos que revelen el lugar donde se han tomado, dan a entender que se trata de  parajes idílicos donde  escaparse una larga temporada hasta desintoxicarse del depresivo ambiente que nos asfixia constantemente.
El agobio diario que produce el martilleo constante de noticias tan nefastas me hacen entender que este tipo de imágenes son las que demandarán quienes visiten este sitio virtual para solaz de su vista y la evasión por unos instantes de tan negro presente como nos dibujan.
La cuestión es que desde fuera,  lejos de las orillas,  el panorama si parece intacto; desde estos  puntos de vista  puedo ofrecer una imagen incompleta, parcial, subjetiva, interesada por tanto, incierta.
Si quiero dar una información veraz de lo que veo debo mostrar tanto la muerte y desolación como  la explosión de vida que he podido observar este verano que  paulatinamente comienza a marcharse con la nueva estación. 
Para compensar un poco la triste realidad que ofrece lo que queda de la Mancha Húmeda me permito imágenes tan tiernas como las pasadas del pollito de chorlitejo chico y estas tomadas esta misma mañana en Navaseca que creo que ofrecen la luz que anuncia el otoño, y con él ¿las lluvias?