24 dic. 2011

Bajo CERO

El  clima de La Mancha es extremo. Además existen diferencias notables según se esté mas cerca de la montaña o la llanura, y, dentro de los espacios más rasos las vegas de los ríos aún tienen temperaturas inferiores.
Este clima de tipo templado-frio continental de gélidos inviernos y sofocantes veranos requiere un equipamiento adecuado para soportar sus excesos. A quienes tengan la intención de visitar  el Parque Nacional Las Tablas de Daimiel en estas fechas les aconsejo que no duden en poner toda la ropa de abrigo que les quepa en las maletas, tiempo tendrán de despojarse de ella si hay un anticiclón que prometa días despejados, porque, aún así, el hielo puede que no se derrita en todo el día en las zonas que no alcanza el sol.
Si la intención con que se llega al Parque Nacional es pasar las horas que sean necesarias hasta completar una buena colección de avistamientos de aves y su consiguiente anotación o fotografiar los paisajes helados que las albergan requerirá de pasar horas en los miradores sin apenas movilidad lo que hará que "el frío se meta hasta los huesos" Por tanto, hay que hacer que esta actividad resulte los más grata posible y para ello es imprescindible venir con pantalones térmicos, o unas mallas bajo el pantalón habitual. Una buena anorak, con jersei, bufanda, gorro y guantes, así como una botas con buena suela, ya que el hielo hace el terreno muy resbaladizo, serán suficientes para disfrutar de una experiencia inolvidable.
Según la pretensión con que se venga a Las Tablas la hora tiene una importancia suma. Por ejemplo, una de las intenciones con las que me acerco al humedal es comprobar las posibilidades que ofrece la luz cuando las grullas que allí duermen levantan su vuelo para buscar los comederos en los que suelen pasar el día.
Cuando empieza a clarear su trompeteo rompe el silencio y se alzan en bandadas de varias decenas en dirección al sol naciente.
La luz es mínima y en esta ocasión debí utilizar una sensibilidad de 1600 ISO; un diafragma de 6,7 y una velocidad de 250.
Esta panorámica de ese mismo día, tomada unos minutos después requirió de un ISO 400, una velocidad de 1/60 y la misma abertura de diafragma. El equilibrio de blancos estaba en Automático, ya que me suele ser bastante fiel.
En cuestión de minutos la luz va cambiando y hay que ir ajustando los valores de la cámara. A contraluz el cielo tenía mucha más luminosidad y me permitió trabajar a una velocidad de 1600. Las grullas sin dejar su escandaloso trompeteo sólo eran diminutos puntos móviles cuando alcancé a tener claro el encuadre y la máquina lista para la foto.
Hoy he querido volver a probar suerte con las grullas que están pasando aquí el invierno. La madrugada de un frío que pelaba, (sobre las siete horas es posible que rondásemos temperaturas negativas de uno o dos grados) se fue tornando despejada según amanecía y me dirigí hacia Las Tablas; mi ilusión se ha esfumado cuando al llegar al río he descubierto que estaba cubierto de una espesa niebla que apenas dejaba entrever lo que había una veintena de metros más adelante.
Oía a las grullas, intuía su vuelo pero no alcanzaba a verlas. El sol se elevaba y por encima de la niebla se comenzaba a distinguir un cielo azul pálido. El hielo comenzaba a derretirse produciendo preciosos destellos a contraluz en insignificantes objetos que no me han merecido ni una sola fotografía.
Si han llamado mi atención los tarayes helados de la imagen superior que da comienzo a este reportaje. Creo que recoge bien el ambiente que ofrecían Las Tablas.   
Las grullas son impredecibles, suelen marchar en grandes bandadas,  pero siempre quedan algunas rezagadas, como estas tres que me han alertado con su característico  sonido y he podido captar con la indefinición que produce la veladura de la niebla.
No siempre hay que madrugar tanto ni esperar a última hora de la tarde, cuando vuelven a sus dormideros,para ver a estas grandes aves; a veces, y en cualquier hora si te acercas a los miradores  puedes ver grupos pequeños de esta magnífica especie comiendo las semillas, tubérculos, raíces tiernas y algún que otro invertebrado  que encuentran. 
Cuidado, son muy recelosas al mínimo movimiento o ruido que les sea sospechoso alzarán el vuelo.
Aprovecho estas imágenes invernales para desearos ¡FELIZ NAVIDAD!