17 ene. 2012

Ánade rabudo.

La borrasca que barrió la península dejó lluvias, nieve y frío.
La lluvia que ha caído en la zona de Las Tablas ha sido escasa pero  ha limpiado la atmósfera y ha permitido que esta mañana se haya  mostrado esplendorosa y con un color especial.
Entretenido en el espectacular tono azul del cielo reflejado en el agua me deleito mirando  cómo las anátidas se mantiene fijas en un punto sin que el intenso viento que bate la superficie del agua las desplace.
El sol resalta sus colores que adquieren entonces toda la riqueza tonal que pueden presentar. Entre las aves más comunes, a las que casi no se les hace caso, una destaca a lo lejos por su singularidad.
Se deja llevar por otras, pero es un recién llegado y está solo. Nada de allá para acá y come, integrado en un grupo, hundiendo su cabeza en el agua.
Ahora quien ve el avistamiento de esta preciosa y especial anátida exclama:glurrbbx, o lo que es lo mismo, ¡Joderrr! si es un rabudo.
De nada me sirvió implorar a San Antón que ¡Por favor! se acercase más y poder captar con mi cámara su especial plumaje.
Al final, como siempre, cualquier movimiento extraño, cualquier ruido les pone en alerta y se alzan en un vuelo  que los aleja fuera sel alcance de la visión más aguda.
Es posible que este individuo haya comenzado su viaje migratorio, desde el sur peninsular y norte de áfrica, de vuelta al noreste de Europa y sólo esta mañana haya permitido su observación en un momento de descanso, no lo sé, pero merecería un reportaje completo con unas imágenes dignas.
La tarde se ha tornado gris y amenaza lluvia; la luz es muy inadecuada para volver a averiguar si sigue allí, por tanto, queda esperar.