28 feb. 2012

Cabría la posibilidad...

de que nos dejásemos llevar por la sensatez, aunque sé que eso conlleva actuar en modo contrario a como lo venimos haciendo, o al menos de manera diferente.
Creo que a estas alturas  la simple experiencia que aporta lo vivido me hace llegar a creer que, una vez más, los acontecimientos nos superan y, como hasta ahora, nos dedicamos a achicar agua, a taponar las vías que amenazan con hundir el barco.
El problema es que parcheando la quilla de la nave que nos arrastra sin destino definido mar adentro sólo conseguimos avanzar dejándonos llevar por el impulso de las olas y, por no arribar en puerto seguro y bajarnos y replantearnos si la nave de retazos que nos contiene puede aventurarse más al fondo sin riesgo de perecer, continuamos remando confiando en que el azar no nos haga zozobrar con el siguiente golpe de mar o encallar de nuevo, sin visos de poder salir del escollo hasta devorarnos unos a otros.
La cuestión ya le he planteado en otras ocasiones, aunque puedo volver a reiterarme en la estimación de que si no somos capaces de prever el futuro próximo con los datos que hoy corrobora la ciencia, un futuro que abarque unas cuantas décadas, si no estamos dispuestos, si no queremos ser conscientes de que el ritmo de vida  absurdo que llevamos: sobrepoblación, agotamiento de los recursos naturales, contaminación de todos los hábitat en los que debemos desarrollar la vida cotidiana, etc. nos abocamos a un colapso insalvable.
Aunque este espacio está dedicado al estado y evolución del Parque Nacional Las Tablas de Daimiel y a los humedales de la zona de la Mancha no puedo soslayar que su conservación depende de la actitud que elijamos como personas ante estos espacios tan singulares, ante la naturaleza en general, y sin duda podemos elegir la indiferencia o el desinterés por ellos, lo que demostrará el grado de sensibilidad e inteligencia de cada uno, o bien que, una vez entendidos los entresijos que conlleva la socialización de nuestra especie, optemos por difundir los valores que conllevan la protección de la naturaleza como única forma de contrarrestar el poder de los intereses cortoplacistas.

continuará.